¿Por qué el discurso forense?

La primera aproximación al Seminario obliga a detenerse en el adjetivo forense. El término produce, en su receptor, referencias sobre la violencia y la muerte. Por ello creemos pertinente rescatar, desde el latín, sus raíces. Forense, del latín forum, foro, refiere a la plaza pública, a lo perteneciente al foro, a lo público y manifiesto, al ágora griego. Así pues, hablar de discurso forense es hablar del discurso público.

Los foros se multiplicaron y dispersaron hacia otros lugares: “donde llevan a cabo sus funciones los tribunales de justicia…, donde se presentan y se discuten iniciativas de leyes, en reuniones donde se presentan y debaten puntos de vista y opiniones de sus participantes…” (Diccionario del español usual en México, COLMEX, México: 1996, p.441). Sin embargo, su valoración simbólica se conserva en el grado de participación de los ciudadanos en los asuntos y conflictos de su comunidad y gobierno: el discurso político.

Con esta orientación, comprendemos el término forense como la situación de conflicto que se produce en un espacio público y no, simplemente, como la consecuencia violenta y mortal del mismo. La violencia apunta hacia la inexistencia, la ruptura o la fallida adecuación de normas compartidas en un grupo social determinado, donde las reglas del juego no implican o han dejado de implicar un compromiso para sus actores.

La violencia surge cuando, como sociedad y/o gobierno, fallamos sistemáticamente en la construcción de acuerdos en un conflicto, convirtiéndose en herramienta para debatir y resolver problemas sociales. No obstante, en estos debates se legitiman también las diferencias y, finalmente, el desequilibrio se constituye en una norma en la que pueden surgir los cambios.

El discurso centra su estudio en signos complejos que interactúan con el entorno social, histórico y cultural de cada comunidad. La lengua es un espacio social, el punto donde juegan la coexistencia pacífica, la diversidad y las deliberaciones. Por eso, creemos que profundizar, a través del uso de la lengua, en el conocimiento de hechos específicos en los que se manifiestan diversos conflictos en la sociedad, facilita el reconocimiento de las diferencias y puede acelerar los procesos de deliberación para producir conformidad no-violentaDicha conformidad no conlleva a la supresión o resolución total de la cuestión, pero sí procede a su reglamentación y al compromiso de los participantes sobre los acuerdos logrados, permitiendo su institucionalización.